Con mi padre, transitábamos con un carro lleno de bosta de caballos para el horno de ladrillos.
En un momento detuvo la marcha en una curva. Luego de un pequeño silencio me preguntó: ¿además del cantar de los pájaros escuchaste alguna cosa más?
Agudicé mis oídos y algunos instantes después, le respondí.
Estoy escuchando el ruido de un carro, eso es, dijo mi padre, es un carromato vacío.
Entonces, le pregunté a mi padre ¿cómo sabe si es un carro vacío si no lo vemos?
Mi padre me contestó, es muy fácil saber cuando un carro está vacío porque hace mucho ruido.
Siendo adulto, cuando veo a una persona hablando demasiado; interrumpiendo la conversación de todos; juzgando o criticando a los demás; presumiendo de lo que tiene; sintiéndose prepotente y echando de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacío está el carro, mayor es el ruido que hace".
Del libro "Dios, Luz de mi mente", de Roberto Di Santo (mi tío abuelo).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario